Sánchez Ruiz, Enrique E.
“La investigación latinoamericana de la comunicación y su entorno social: notas para una agenda”,
Diálogos de la Comunicación, núm.64, noviembre 2002 . (pdf en Felafacs)
Construir tablas o gráficos sobre la secuencias de perspectivas teóricas de la comunicación que han destacado entre los profesionales y en las facultades o institutos universitarios, en este artículo latinoamericanos.


El siglo XXI se inició como una encrucijada entre el bagaje anterior y el ansia por un retorno a una edad dorada, de tendencias olvidadas. En una situación socioplítica que influye y coarta a toda Latinoamérica, y la omnipresencia de EEUU, el postmodernismo se tercia trayendo como dice la lectura el nihilismo intelectual, con el escepticismo social y el cinismo político. Frente a este modelo, el retorno a un modelo humanístico pragmatico choca con situaciones injustas y desigualdades, que están a la orden del día en una realidad, la latinoamericana que avanza por sendas inciertas...intentando procurar cobijo, a veces, en el amparo norteamericano (que le lleva al cientificismo) pero también apela a Europa en su llamada. Y el conocimiento se plantea como un reto: quiere ser beneficioso para la sociedad, pero sólo lo será con la tolerancia, la reflexión y la autocrítica. Un conocimiento que sería más útil y que no es sino el pragmatismo ligado al humanitarismo de los 60´s, que trajo cambios de mentalidades y abrió fronteras en todos los sentidos, y de ahí a la imaginación en la utopía: y siguiendo a Fernando Longás Uranga (profesor de la Universidad Metropolitana de Santiago de Chile) en su concepción de la utopía, nos encontramos con el fenómeno actual de la despolitización y de la escisión de la vida pública de la vida social. Ahí pasa que no se halla espacio social, sino sociedades en transformación (sobre todo en Latinoamérica) donde aparece la utopía como consecuencia lógica. La filosofía de la sospecha trae la "desencialización" de la realidad y la creencia en que los conflictos nos llevan al fin de la política. Por ello más que nunca en estos tiempos tiene sentido la imaginación utópica, que de la mano de un remozado pragmatismo desequilibre los efectos negativos del postmodernismo, tanto en lo social como en el conocimiento.
En relaidad este texto también propone una vía media para conocer y explicar la comunicación. Al menos lo que históricamente se ha venido llamando comunicación hasta nuestros días.
Sintetizar y visualizar las propuestas metodológicas a partir de los textos debatidos (Sánchez Ruiz y <a href="http://www.lacoctelera.com/pymescomunicacion/post/2006/09/18...
Al hablar de comunicación nos enfrentamos a una encrucijada difícil de solventar. Como bien apunta E. Sanchéz Ruíz en este artículo, la comunicación, no se puede entender como una ciencia, sino como un objeto de estudio del que beben múltiples ciencias.
Como cita el texto, las investigaciones sobre comunicación, en Latinoamérica y en la mayoria de los paises, tienen como objeto los medios de difusión masiva, dejando de lado muchos otros aspectos importantes de la comunicación. El bagaje de estudios sobre los medios es muy amplia pero esta fijación en este aspecto deja en la penumbra muchos otros aspectos, que como he señalado antes, tambien serian de interés.
Las investigaciones sobre comunicación son en cierto modo muy recientes ya que en un primer momento lo que se pretendia era formar a licenciados que trabajasen como comunicadores (período pragmático) pero con el paso del tiempo lo que interesa es formar tambien a investigadores. Un ámbito de estudio sin investigación no se desarrolla, no crece, se queda estancado.
Los años sesenta se caracterizan por el modelo humanísta que será influenciado por la tendencia empirista vigente en los EE.UU.; lo que conlleva a la coexistencia del pragmatismo y el humanismo.
En los años setenta se llega a un paradigma crítico y utópico, a un paradigma de análisis social que no deja atrás al modelo humanista.
Ya en los años ochenta hay un retorno al pragmatismo y a la especialización. Va en línea con el posmodernismo. En los noventa la moda fueron los estudios culturales que enriquecieron en cierto modo los procesos de comunicación en las sociedades contemporáneas.
Desde mi punto de vista hay que luchar contra las corrientes de destrucción de las teorías posmodernas y dejar atrás las marginalidades. Y como se apunta en el artículo, la alternativa para la investigación académica de la comunicación sería optar por un modelo "pragmático útopico".
Lo que me gustaría resaltar de este texto de Sánchez Ruíz son las múltiples marginalidades y desvinculaciones que sufre el pueblo latinoamericano en materia de comunicación.
Latinoamérica vive una situación de triple marginalidad ya que la investigación científica en general sigue estando marginada dentro de las prioridades del desarrollo nacional. Es decir, en el año 2000, como bien nos muestra este texto, América Latina y el Caribe tan solo destinaron 0,54% de su producto interior bruto al gasto de ciencia y tecnología. Frente a un 2,66% que destinó Estados Unidos.
Otra situación de marginalidad que sufre Latinoamérica, en cuanto a investigación en comunicación se refiere, es que las ciencias sociales y humanidades tienen menos presupuesto, poder y prestigio que las denominadas ciencias “duras”.
Finalmente la tercera situación crítica tiene que ver con la juventud y los problemas de identidad de esta disciplina que hace que la investigación en comunicación a su vez este en inferioridad o marginalidad dentro de las ciencias sociales.
Por tanto, me gustaría resaltar que debería ser una obligación de todos los gobiernos invertir en investigación y tecnologías que ayuden al avance del estudio de la comunicación. Como refleja el autor en este texto, la comunicación es un objeto privilegiado que debería estar presente en todas las ciencias o disciplinas sociales, ya que el resto de disciplinas se entenderían mucho mejor si se llegara a comprender el complejo proceso de la comunicación entre los seres humanos.
Así, la comunicación está presente en todas las disciplinas sociales y por tanto es aquí donde surge la gran importancia de su estudio e investigación. Además, me llama la atención como este pueblo, al que debemos agradecer la existencia de autores tan brillantes (que no dejan de ser comunicadores) como García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa o Borges entre otros, sigue estando marginado en materia de comunicación con respecto a muchos países del mundo que apuestan por la investigación y la tecnología.
En este texto se aborda la evolución de los modelos de comunicación en Latinoamérica. En los años 60 nos encontramos con un modelo prafmático que enfoca la educación como la formación de profesionales para la comunicación, aqué nos encontramos con un modelo de lo más práctico, en contraoposición a éste nace en esta misma década un modelo humanístico mucho más teórico y apoyado en bases filosóficas y literarias. Lo ideal sería una combinación de ambos ya que la comunicación requiere ambos elementos, la teoría y la práctica.
En la década de los 70 nace un modelo muy relacionado con el humanista, el científico crítico,caracterizado por el análisis crítico y un fuerte carácter utópico, rasgos que resultan de lo más lógico teniendo en cuenta el panorama de la sociedad latinoaméricana ya que su situación plagada de injusticias requiere este pensamiento crítico y utópico, analizar la realidad y soñar con una mejora.
En los 80 se abandona esta utopía volviendo a un modelo pragmático basado en la especialización y con influencia del posmodernismo. En los 90 se opta por estudios culturales que terminan obscureciendo la mirada crítica de las ciencias sociales que resulta tan necesaria.
La frase "no hay nada más práctico que una buena teoría" me parece que resume perfectamente la esencia del pragmatismo utópico del que habla Sánchez Ruíz y que sería la mejor solución para los problemas a los que se enfrenta la comunicación en Latinoamérica: hacer una investigación autocrítica y plantear opciones para acabar con la marginalidad que la comunicación sufre en estos territorios.
En el texto de Enrique E. Sánchez Ruiz se sitúa a la investigación empírica en el campo de la investigación sobre comunicación en cierta desventaja respecto al resto de disciplinas de las ciencias sociales. Ese es el aspecto que más resalto en cuanto al entorno comunicativo de estos países. Como el resto de objetos de una exploración, la comunicación está rodeada e influída por un entorno social que la transforma.
Se habla, de un modo representativo, de una llamada triple marginalidad de las ciancias sociales provocada por las condiciones en las que se llevaba a cabo o se intentaba tal investigación en Latinoamérica.
El hecho de que el gasto en ciencia y tecnología de los gobiernos latinoamericanos sea radicalmente inferior a la inversión de otros países conforma la primera marginalidad, la primera traba para el desarrollo en términos de investigación. Es un error que los gobiernos no se comprometan en investigación ya que esta supone una inversión en sí misma, progreso a largo plazo.
Pero incluso, dentro de las ciencias, las sociales y humanidades poseen todavía una menor importancia en términos presupuestarios, lo que dificulta aún más el camino del investigador.
Además de todo ello, la juventud del campo de la comunicación la coloca en una situación relegada a la de las ciencias sociales.
Teniendo en cuenta las tres marginalidades, no se quedan ahí las barreras. Existe una desvinculación, una carencia en la relación entre académicos y profesionales del sector, que hace difícil, sino imposible, la necesaria retroalimentación. El campo académico posee unas tensiones que se originan y resultan, en una múltiple desvinculación a todos los niveles.
Tanto profesionales, como investigadores deberían llegar a acuerdos, a conclusiones comunes e ideas, para ayudar al avance y progreso de la comunicación. Ya que, como dice Sánchez Ruiz, “observar, analizar y teorizar es un modo de ayudar a construir un mundo diferente y mejor”.
Como bien apunta el texto y puntualiza, la llamada comunicación es un cruce de múltiples caminos, una encrucijada, un campo en el que pueden concurrir todas las ciencias sociales y humanas.
La comunicación es algo fundamental en la sociedad. Una comunicación con la que se opera socialmente ( a través de diferentes medios, etc.) en multitud de dimensiones de una sociedad. Dimensión económica, política, profesional, cultural, social, tecnológica, etc.
Una gran diversidad de situaciones en las que la comunicación es una parte fundamental e imprescindible. De ahí a que como Clara García comentó anteriormente, resalto la necesidad de que el propio gobierno de un país, y el propio país, fomente la evolución y los avances necesarios en el campo de la comunicación, ya que dicha evolución está muy ligada al desarrollo general del país. Invertir en comunicación es invertir en mejoras.
En este caso, Latinoamérica, debe superar la “triple marginalidad” de la que se habla, y cambiar la situación, desarrollando y ampliando sus investigaciones en el sector, y sobre todo poco a poco ir creando un respeto hacia el trabajo que desarrollan los profesionales de la comunicación, un trabajo importante que no debe menospreciarse entre las ciencias sociales.
1. As ciencias naturais teñen ben claro o seu obxecto de estudo: a natureza: os organismos vivos, as leis de comportamento do universo, os elementos, a tecnoloxía,... todos eles analizables empiricamente, axudados na súa formulación e interpretación de cálculos lóxicos (matemáticas, lóxica pura,...). Toda a Comunidade Científica está dacordo co teorizado mentres un paradigma este vixente.
Non obstante, nas ciencias sociais, o obxecto de estudo é o ser humano: nn o seu corpo como organismo vivo, senón na súa dimensión intelectual, racional, de comportamento e actuación, da súa razón de ser en grupo, do seu pasado,... Non basta con modelos empíricos para explica-lo seu comportamento; non hai un paradigma único e claro do que é certo ou non nas ciencias sociais.
Pero aínda hai unha disciplina que o ten máis complicado: a comunicación. É unha ciencia? O profesor Suárez Ruiz afirma que non: é un saber trans/multi/interdisciplinal. É dicir, non se pode falar estrictamente de “ciencias da comunicación”. Eso si: esto non quere dicir que a comunicación non teña obxecto de estudo; teno: quen estuda a comunicación social, ou os medios de comunicación?
2. Como algúns de vós xa falastes (entendo eu acertadamente) de cómo comezou a comunicación como disciplina académica e como investigación en Latinoamérica, paso a falar do Pragmatismo Utópico. Nace como proposta do profesor Ruiz, tendo en mente el que o modelo actual de investigación de comunicación, próximo ó postmodernismo, ós intereses dos oligopolios e ós poderes gobernamentais, alónxanse de dotar á investigación da comunicación do status debido que garanta unha investigación boa, de calidade, e dunha investigación que reflexe a cruda realidade social da maoría dos habitantes da zona en cuestión.
3. Puntos fortes e débiles do Pragmatismo Utópico:
-Fortes: unha resposta ó postmodernismo: sería un candidato a sucedelo no tempo: unha especie de post-postmodernismo; respostar a qué vén despois do “póst”umo. Outro punto forte é o do compromiso académico, cunha finalidade, entre outras, social: de denuncia e de mellora.
-Débiles: evidentemente, o seu ser utópico. Os pasos que concibe para levarse a cabo (subvención dos poderes públicos á investigación, dotar á investigación da comunicación de maior status,...) sería unha solución interesante, pero pouco probable.
Polo tanto, o máximo ó que pode aspirar é a ser unha corrente de investigación baixo a iniciativa de profesionais e investigadores; uns pragmáticos que, nun sistema postmoderno, buscan utopicamente a súa data de caducidade.
4. Qué opino eu do modelo pragmático-utópico? É certo que eu non vivo nunha sociedade tan inxusta, pero si igual de despótica. E os medios de comunicación en xeral tamén se alienaron cos poderes fácticos, privando ás sociedades de puntos de vista críticos. Quizais, non só debera ser un modelo para Latinoamérica, senón para calquera outro lugar. A quen serve a investigación de comunicación? A uns poderes que recompensan economicamente e con tratos de favor ós seus partidarios, ou á propia causa da ciencia, perdón, do saber trans/multi/interdisciplinal? Sexa a comunicación unha ciencia, ou non, o que si ebe quedar claro é que ha de estar liberada de prexuízos e preconceptos. Se hoxe os ten, eso significa que,...
Después de la exposición que hemos hecho en la clase de esta mañana sobre la comunicación cabe pensar de nuevo: la comunicación es una ciencia? Si comparáramos con la definición expuesta en la RAE "Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales", en mi opinión, afirmativamente estaríamos ante una ciencia en todo su sentido, pues la comunicación puede ser observada y sus procesos razonados, los conocimientos obtenidos pueden ser sistemáticamente estructurados (si no recordemos modelos como el de Shanon y Weaver u otros muchos) y de ellos se deducen principios o leyes generales. este último punto quizás sea el más controvertido, pero cuantos hemos estudiado las leyes fundamentales para hacer una campaña y comunicarnos con nuestros públicos, los diferentes pasos, lo que nunca deberíamos hacer con nuestras comunicaciones... Quizás no sean leyes teorizadas en conocidos manuales que se estudian en la escuela desde el primer ciclo, la ESO u otros como es el caso de las matemáticas o la tabla de multiplicar. Pero acaso no nos enseñan cómo debemos comunicarnos con los demás, como debemos estructurar las oraciones con sujeto, predicado y verbo o cosas semejantes?
Pero en cuanto a lo que decía Sánchez Ruiz sobre que las ciencias exactas son ciencias y el resto son humanidades... No ha de extrañarnos que esta sea la filosofía integrada en la sociedad, puesto que, si seguís leyendo un poco más abajo en las definiciones de ciencia que pone la RAE os llevareis una sorpresa aquellos que penséis que la comunicación es una ciencia "Conjunto de conocimientos relativos a las ciencias exactas, fisicoquímicas y naturales. Facultad de Ciencias, a diferencia de Facultad de Letras". Pero muchos son los seguidores de esta "corriente de pensamiento". Por poner un ejemplo: a cuantos no nos preguntaron nuestros padres: qué estudias? Comunicación. E iso para que serve? Pero si tienes por hermano o vecino a un buen teleco o un empresario esos si que son gente importante. Y ello no lo digo por menospreciar a nadie, pero creo que simplemente es un reflejo del pensamiento de los autores en la sociedad. Creo que la comunicación es algo tan cercano a nosotros que no le damos la importancia que deberíamos. Es algo común, que hacemos todos, nada espectacular.
Por otro lado, creo, que de todos los modelos, ninguno sería válido, sino que sería necesario uno nuevo, ya que la comunicación es un diálogo (humanismo) entre emisor (pragmatismo) y el pueblo (criticismo utópico), pero eso ya lo dejo para los teóricos, que yo en profundidades me desequilibro.
Espero que sirva de algo toda esta parrafada, pero de lo contrario, lo siento. Es sólo una opinión. En ningún caso es una teoría ni una ley fundamental, y siendo irónicos, tampoco es ciencia, sólo comunicación.
Después del debate establecido en clase. en el que considero que no hubo demasiado tiempo para abordar un tema complejo, me gustaría centrarme en la comunicación como ciencia y en la importancia de la comunicación.
Desde mi punto de vista, la comunicación si que es una ciencia ya que el rasgo que la caracteriza (a la ciencia) es sú método, entendiendo por este concepto un modo de pensar o de actuar previamente planificado y orientado a la consecución de un fin. La idea de método se opone a la de espontaneidad, arbitrariedad o azar y se acerca a las nociones de orden y normatividad. Así, estamos afirmando que cualquier estudio que se haga de la comunicación requiere una metodología y un orden, pero hablar de comunicación es hablar de un concepto muy amplio y por tanto, se debe acotar el objeto de estudio en el que vallamos a trabajar ya que sería imposible abarcar el término comunicación en un sentido amplio y no delimitado, la investigación sería ardua e incluso imposible.
Todos los estudios (en este caso referidos a los de comunicación) han dado paso a una incipiente metodología aproximadora a una sociología de la información y a una lingüística de la información preferentemente hemerográfica.
La comunicación, como sistema de conformación de conciencias, opiniones y actuaciones históricas consiguientes se ha convertido en material estratégico de primera categoría.
Toda comunicación es una transferencia de información del emisor al receptor con el propósito de persuadir al receptor a aceptar la finalidad del emisor, desde la dimensión interpersonal a la dimensión de la comunicación social.
La necesidad de comunicarse fue el motor de todo tipo de codificaciones expresivas y la comunicaión siempre va unida a la existencia de cambios, no podemos estancarnos porque todo evoluciona y todo precisa de investigaciones e aquí la importancia de la metodología y de la comunicación como ciencia, ya que en un determinado campo de interés, los métodos y las proposiciones típicas del objeto de estudio apuntan a definiciones con pretensión científica.
Asimismo, me gustaría terminar el comentario con una reflexión de ISSAC ASIMOV:
"La impresión de que la ciencia es algo mágico e incomprensible, alcanzable sólo por unos cuantos elegidos, sospechosamente distintos de la especie humana corriente, ha llevado a muchos jóvenes a apartarse del camino científico(...)
Sin embargo, la ciencia moderna no debe ser necesariamente un misterio tan cerrado para los no científicos.Podría hacerse mucho más para salvar el abismo si los científicos aceptaran la responsabilidad de la comunicación -explicando lo realizado en sus propios campos de trabajo, de una forma tan simple y extensa como fuera posible- y si, por su parte, los no científicos aceptaran la responsabilidad de prestar atención(...)
Pero ¿qué se puede hacer en este sentido? la primera respuesta es la de que uno no puede realmete sentirse a gusto en el mundo moderno, al menos que tenga alguna noción inteligente de lo que trata de conseguir la ciencia. Pero, además, la iniciación en el maravilloso mundo de la ciencia causa gran placer estético, inspira a la juventud, satisface el deseo de conocer y permite apreciar las magníficas potencialidades y logros de la mente humana"
En primer lugar me gustaría partir de la definición de ciencia para saber si podríamos responder a la incógnita que se nos presenta sobre la aplicación de la comunicación como ciencia.
Aunque nos podemos encontrar con muchísimas definiciones he escogido la siguiente que habla de ciencia como “un proceso de adquisición y refinado de conocimiento, así como, la organización de dicho conocimiento. Es el conocimiento producto de una práctica humana con reglas establecidas, cuya finalidad es obtener por diversos medios un conjunto de reglas o leyes universales, generalmente de índole matemática, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias”.
Teniendo en cuenta lo anterior sí se podría decir que la comunicación es una ciencia, ya que no de deja de ser un proceso en el que adquirimos constantemente un conocimiento producto, obviamente, de la actividad humana. A partir de su estudio es necesario decir que se han desarrollado durante muchos años atrás innumerables teorías del funcionamiento de lo que podríamos denominar “esta ciencia” (=comunicación).
Pero el problema surge como bien dice Sánchez Ruíz cuando dice que “...la inmensa mayoría de los estudios han tenido como objetos privilegiados a los medios de difusión masiva”. Ya que el estudio de los medios implica la síntesis de muchas actividades o dimensiones, es decir, si aplicamos los medios a estudios de difusión hablaríamos entonces de una investigación económica. En el caso de los medios en procesos electorales, sería objeto de ciencia política o si tratamos el tema desde un aspecto centrado en aspectos culturales, nos encontraríamos con una investigación sociológica.
De este modo la comunicación depende de diversas dimensiones (como por ejemplo aspectos políticos, económicos, sociales, culturales, tecnológicos...), pero teniendo en cuenta la definición con la que he iniciado mi comentario podríamos seguir catalogándola de ciencia. Todas ellas cuentan con la obtención de información a través de otros medios o ciencias para la elaboración de las reglas o leyes universales.
Es a partir del estudio de la comunicación donde se elaboran modelos basados en investigaciones (Shannon y Weaver, Lazarsfeld...), teorías... que llegan a predecir actuaciones futuras dentro del sistema comunicacional teniendo como base de estudio al ser humano como ser comunicativo.
Por todo esto, la comunicación ha sido marginada al no poder catalogarse como una ciencia, sino como un objeto de estudio. Es un problema actual encabezado por esa definición que se ha ido profundizando cada vez más debido seguramente a su carácter novedoso y evolutivo, ya que ¿quién se cuestiona hoy en día el carácter científico por ejemplo de las matemáticas?
Es aquí donde me pregunto: ¿qué otra ciencia investiga este aspecto del ser humano en su totalidad como para desvincularla como tal? y ¿las demás ciencias no toman de las restantes aspectos o herramientas para el desarrollo de la misma y no por ello nos cuestionamos su origen científico?
Sobre el texto de SAnchez Ruiz, resulta llamativa la situación de desventaja que ocupa la investigación en comunicación con respecto al resto de ciencias. Al no haberse desarrollado una investigación de la comunicación, se ha mermado el proceso social fundamental del comportamiento humano. Tal vez el paso del modelo social critico a la corriente postmodernista obstaculizó el desarrollo social y la investigación en el campo de la comunicación. Sin embargo, esta no deberia considerarse como la causa más importante de la triple marginalidad que vive este campo.
En segundo lugar, podriamos generar una discusión con Sanchez Ruiz acerca de si la comunicación es o no es ciencia. Mario Bunge afirma que la ciencia es el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, y de los que se deducen principios y leyes generales. En su sentido más amplio se emplea para referirse al conocimiento en cualquier campo, pero que suele aplicarse sobre todo a la organización del proceso experimental verificable. Una de sus numerosas ramas son las ciencias humanas que tienen como objeto el hombre y sus comportamientos individuales y colectivos. Pero, ¿acaso la comunicación no tiene como objeto de estudio el comportamiento del ser humano?
En mi opinión, y en contraposición a la opinión de Sanchez Ruiz, coincido con el resto de mis compañeros en que la comunicación sí es una ciencia, dado que tiene un objeto de estudio, metodologías y áreas de investigación desarrolladas en mayor o menor medida. Quizás el problema resida en el escaso reconocimiento que la comunicación tiene en el ámbito cientifico, tradicionalmente identificado con las ciencias naturales. Hoy en dia nadie duda de que la fisica sea una ciencia, sin embargo, considero iigual de cientifico el descubrimiento del genoma humano que el estudio de los procesos comunicativos. La ciencia es un medio racional, sistemático y fidedigno de aproximación a la realidad. Quizas tengamos que esperar unos años para que nadie se plantee más esta cuestión y se considere importante la figura del comunicólogo, no solo en Latinoamerica sino en todo el mundo.
Camila González Conde
Empezar el texto afirmando que la comunicación no es una ciencia, es todo un reto, sobre todo para nosotros. Si entendemos ciencia en su línea más clásica, puede parecer que comunicación no entra dentro de su estricta definición.
A mi ciencia me suena a algo, exacto, experimental, comprobable, predecible... cosas que al campo de la comunicación en un principio no pueden adjudicársele.
El mismo sujeto de la comunicación parece negar todo esto.
El ser humano, la persona en el acto comunicativo no es predecible ni exacta. Las condiciones del sujeto no son las mismas antes que una vez iniciado el proceso de comunicación, ni siquiera las mismas que una vez que saben si se va a producir la comunicación, el mismo silencio anterior les está modificando. Por su supuesto que no se pueden comparar a las personas con materias inertes, números, o sustancias químicas. Pero a pesar de todo esto, sí es posible la investigación en comunicación, y sí hay situaciones que se pueden llegar a predecir.
A lo largo de la historia en Latinoamérica hubo varias corrientes que clasificaban la investigación en comunicación. El primer período fue dominado por el pragmatismo. El los años sesenta surgió el humanista y a finales del mismo a principios de los setenta surge el cientificista crítico. En los ochenta coexistían los tres modelos. Pero lo más increíble de todos estos modelos y teorías es que cada uno en su época, se consideraban el único válido y verdadero.
En el desarrollo de la investigación latinoamericana de la comuniación, nos encontramos con cuatro fases diferenciadas.
Los años 60 es un período pragmático, donde la educación universitaria está diseñada para profesionalizar a periodistas y otros comunicadores. Surge, en este período, un modelo universalista.
En los años 70 surge y se generaliza el paradigma del anásisi social critico.
Los tres modelos de las universidades latinoamericanas coexiten durante la década de los 80 y es en esta etapa cuando surge un nuevo modelo, que provocó el retorno al pragmatismo y de algún modo, a la especialización.
En los 90 los estudios culturales realizados enriquecieron el entendimiento de los procesos de comunicación, aunque obstaculizaron el desarrollo de puntos de vista complementarios.
Creo que ninguno de estos modelos aclara el proceso de comunicación. ¿la solución? probablemente esté en un nuevo modelo surgido de las nuevas sociedades o en la combinación de modelos ya existentes.
Pienso que la comunicación es mucho más de lo que nos hacen o quieren vender los que tienen el control de los medios y, por lo tanto, de la opinión pública.
A la evolución producida en latinoamérica, así como a la producida en el resto del mundo, le quedan todavía muchos pasos que dar.
Gracias por vuestras aportaciones, algunas algo retrasadas del debate. Me llama la atención que este grupo pusiera más el acento en la marginación política y financiera de la comunicación y su investigación. Percibo un voluntarismo científico para la comunicación. Como corresponde al problema y al inicio del curso entiendo la confusión sobre las perspectivas epistemológicas y las teorías de la comunicación como base para un nuevo paradigma. Y coincido con vosotras y vosotros en que ha de ser nuevo porque lo cambios en los últimos años tecnosociales obligan a mirar desde cierta distancia los intentos de recuperación histórica directa. Este viene a ser la crítica que hace la postmodernidad, que tampoco está falta de justificación.
A pesar de la tardanza, me gustaría dejar algo parecido a un intento de comentario. Pido disculpas por si me repito o, simplemente, me voy por los cerros de úbeda.
Al hilo del texto y de vuestros comentarios acerca de si la comunicación es o no una ciencia, quisiera dejar un par de reflexiones.
1) No sé si la comunicación "merece" el rango de ciencia, tampoco sé si lo necesita. En lo que todos estamos de acuerdo (creo) es que casi todas las disciplinas, en especial las de humanidades, necesitan de la comunicación para poder entender multitud de fenómenos. Al fin y al cabo la vida es una continua interacción entre sujetos, partículas, cosas o como queramos llamarlo. Incluso un solipsista práctica la comunicación, aunque sea sólo consigo mismo.
2) De todas formas, lleguemos a un acuerdo terminológico o no, creo que existe una diferencia fundamental entre las ciencias, llamémosle duras, y la comunicación; que éstas gozan de una mayor independencia teórica. En el campo de la física, por poner un ejemplo clásico, cada día se están presentando a la comunidad científica nuevas alternativas teóricas a las ya existentes, que suponen formas de ver el mundo totalmente revolucionarias. Da la sensación de que este tipo de saberes gozan de cierta autonomía de pensamiento, de que se dejan llevar menos por las corrientes filosóficas/intelectuales del momento, y a menudo rompen con las visiones ortodoxas. Esto es así, en mi opinión, porque su lenguaje es netamente matemático, y sus postulados teóricos no hablan el lenguaje de las personas, pero si pueden explicar ciertos atributos de las cosas.
3) El objeto de estudio de la comuniación, en cambio, está poco claro o vagamente definido (¿el hombre?, ¿la sociedad?, ¿el individuo?) Quizás porque la comunicación nos define como seres vivos y ya sabemos que no somos precisamente predecibles, cuantificables o medibles.
4) En conclusión (por decir algo). Me parece que las teorías de la comunicación, por lo menos las presentadas en este texto, sirven para explicar un determinado momento histórico, marcado por una serie de corrientes de pensamiento dominantes, por una manera concreta de entender la economía, la política, la cultura,... Es un espejo en el que puede mirarse la sociedad de una época, pero no un ideal teórico. Éstas teoría explican como somos en un determinado momento, pero no valen para el momento siguiente, quizás porque conjeturar sobre el hombre sea una de las tareas más difíciles.
5) Da ahí lo de pragmatismo-utópico, ¿no?
Un saludo.