Decía Isabel Amaral, presidenta de la Asociación Portuguesa de Estudios de Procolo, en su intervención en las VII Jornadas de Comunicación y Protocolo que el protocolo preocupa más a los dictadores que a los demócratas. Con unas pocas imágenes, se veía la actualización legislativa, el reconocimiento profesional en la II República portuguesa y en la época franquista. En realidad, el protocolo es una clave de la imagen del Estado, uno de los inventos liberales por excelencia. Y las constituciones suelen dejar constancia de cómo representar las bases de nuestra convivencia en un mismo territorio. Interpreté de la palabras de la ponente que la crisis del protocolo oficial, mejor, de las instituciones democráticas, está favoreciendo un amplio campo de aplicaciones en el protocolo empresarial (deportivo, etc.) pero también mucha confusión con usos y ceremoniales sociales.
Los protocolos autonómicos y locales ya tienen sus costumbres y su doctrina de hecho. Pero si no hay leyes que lo remedien, la fragmentación complicará la vida de los profesionales, que ya han de ser especialistas en autoridades, expertos en eventos, gestores de medios y tantas cosas más. Me gustó la demanda de actualización legislativa que matizó Alfredo A. Rodríguez Gómez . Como dije en Comunisfera, nunca nos parece el momento adecuado para fijar en sus leyes la imagen de las instituciones. Con lo sano que es discutir y acordar cómo vemos hoy nuestras autoridades y precedencias.
Recojo el testigo de Mari Luz Álvarez y de alguno de los comentarios en su reseña. Una profesión que crece y se complica, debe destinar esfuerzo y dedicación a fijar sus bases, a consolidar sus relaciones con otras disciplinas, desde una clara conciencia de su identidad al servicio de las organizaciones y desde su dependencia de los públicos a los que debe llegar a transmitir el momento vital que escenifica en las representaciones, sean oficiales o mercantiles.
Las declaraciones no son suficientes, pero conste de entrada la base científica desde la que se comunica la imagen de las organizaciones y desde la que se gestionan sus eventos sociales y mediáticos.


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