Las aportaciones de la sociología y otras disciplinas a la hora de conceptualizar la organización, se pegan mucho al presente y a las formas "visibles", más mediáticas, de las organizaciónes. Comentábamos y resume Fran que no está de más poner los conceptos en un eje temporal en el que quepan los antecedentes o la historia de las organizaciones y sus posibilidades o el futuro que se propone como colectivo.

Uno de los aspectos más novedosos para el tratamiento actual de la comunicación en las organizaciones depende de las formas actuales de comunicación en la instauración de una sociedad de información (del conocimiento, o simplemente de la comunicación).
Con una clara impronta tecnológica se intenta distinguir las redes sociales que enlazan las plataformas (Twitter, You Tube, Fotolog, WordPress...), diferenciadas digo, de las comunidades virtuales.

La red social (wikipedia ) quizá impresiona porque en sólo seis pasos permitiría montar una pirámide para alcanzar toda la población mundial. La simple posibilidad numérica oculta los problemas y limitaciones de las redes en Internet. Pero explica el éxito y la frecuencia de las cadenas, de la comunicación viral.

Algo más reune a los que comparten una comunidad virtual, al menos como la define Howard Rheingold . Nuestros usos de la Red para la linformación, las relaciones sociales y el aprendizaje, nos facilita compartir vocabulario y pensamientos. Se trata de una idealización como la diferenciación entre sociedad y comunidad que propuso Ferdinand Tönnies a finales del s. XIX.

Notas anteriores recogen alguna de estas propuestas para diferenciar redes sociales y comunidades virtuales . Nuestros amigos en la fila de enlaces también suelen hablar de estos interesantes conceptos (desde el buscador de la asignatura )

Con estos u otros esquemas se deberá abordar la comunicación actual, ya que las teorías sobre la comunicación de masas, se quedan en pobres conceptos de audiencia. Podríamos leer algo más de comunicación interpersonal, pero por estas reflexiones, no se trata la mediación, en este caso de una máquina, el ordenador o computadora.

Estos años de Internet ya muestran ejemplos suficientes de organizaciones desorganizadas, quizá de corte postmoderno con amplia repercusión global o incluso como ejemplares ensayos de negocio.

En contra de lo que dijo Rubén en clase creo que no se trata de casos excepcionales, sino de una tendencia a confirmar en un futuro próximo. De hecho estas excepciones, en mi opinión repito, deben cambiar también los esquemas y modelos anteriores de organización e información. Añado algunos apuntes de la reforma que podremos ir percibiendo en este curso.

Atender a las últimas formas de comunicación no debería dejar de lado a las relaciones públicas, ni a la información sectorial que convive con los modelos especializados de unidades organizacionales en las estructuras empresariales de estas décadas. El organicismo no ha dicho la última palabra sobre la organización ni tampoco las formas de comunicación con públicos específicos han sido plenamente desarrolladas desde los '80.

Incluso la vieja estructura clásica de la organización funcionalista, otra cosa de los años '20 como dice Fran, en connivencia, como soporte y apoyándose en los grandes medios masivos de comunicación tiene pendiente su redefinición. Porque la imagen y la marca están cambiando por lo menos al mismo ritmo que lo está haciendo el prestigio y la reputación sustentado principalmente en lo que dicen los grandes grupos de comunicación a través de sus centrales de compra publicitaria y de los medios masivos.

Si no se trata de una revolución con todas las letras, cuando menos muestra lo cortos y obsoletos que pueden ser los parámetros racionalistas sobre el perfil del lector, el comportamiento del consumidor y demás generalizaciones en la "fast formation" que puede ser interesante para una rápida respuesta técnica, pero que desde luego ni explica ni comprende lo que está en juego.