Solo en la pequeñas ciudades antiguos, hace muchos siglos, lo público tiene un sentido abarcable. En cuanto las aglomeraciones urbanas junto al mar superan unos pocos miles de personas, el ágora, la plaza pública central deja de ser un espacio colectivo suficiente.

Durante la edad media hemos utilizado la copia y el relato oral para alcanzar a cada grupo de público local. Y desde el Renacimiento la imprenta y el resto de tecnologías de información que le siguen permiten nuevos niveles de generalización y de especialización. Se tiende a hablar de masas cuando los medios de información alcanzan publicos generales o internacionales y segmentos sociales hiperespecializados.

Entre la comunicación interpersonal o en pequeño grupo y la comunicación masiva se generan las diferencias comunicativas de los públicos.

Hay que añadir además las diferencias históricas, ya que los públicos reúnen características asimilables por nuestra manera de entender y explicar cada época del pasado. Un patricio, un lego, un ciudadano, un consumidor, una mujer occidental no configuran tipos facilmente comparables fuera de su momento histórico. En cada momento, las estructura estamental puede privilegiar a públicos financieros, gubernamentales, mediáticos, locales, ciudadanos y otros tipos de públicos relacionados con las instituciones y corporaciones en cada sociedad.

Las diferencias tecnológicas en las fuentes de información tienen que ver con características que podemos encontrar en los públicos si atendemos a configuraciones sonoras, visuales, escritas, impresas, audio-visuales, digitales o las que sigan. (Leer algunas de las metáforas de Mc Luhan sobre los medios)

Creo que un último orden de diferencias es el que se refiere a la propia conciencia de pertenecer a un colectivo, la conciencia social y el sentido de dignidad y libertad personales que, en principio, con la historia se debería ir ganando. Asociacionismo civil frente a los partidos, organizaciones de consumidores frente a productores, etc.