En esta segunda parte del curso, tenemos que contar con todas las variables del entorno que puedan llevar a clasificar las organizaciones según su situación ambiental, tecnológica, social y económica (organizaciones sostenibles).
Una vez delimitado el entorno sostenible, y por tanto el marco de delimitación y actuación de las organizaciones, tenemos que localizar y definir los públicos internos, si se quiere, y más relacionados que son destinatarios de su comunicación.
Aquí aparece una nueva dificultad ya que las demarcaciones de públicos desde hace siglos se perfilan en relación con las instituciones modernas (occidentales). Por públicos se entienden los espacios de comunicación delimitados por fronteras administrativas: públicos del Estado o de las regiones, de las Iglesias, de los ejércitos, de las organizaciones educativas, de las empresas.
Como plantean los antropólogos (v. gr. texto de Jacinto Choza en ComuniSfera) hace tiempo que bajo la comunidad de denominación de los públicos, se suponen afinidades culturales, lingüísticas y de otros tipos que están lejos de cumplirse. Los publicos modernos esconden conglomerados de agrupación y asociación diversa, con palpables tensiones y enfrentamientos que dificultan un tratamiento comunicativo común. Podemos plantear la gestión de la comunicación con públicos exclusivamente dentro del marco de las distintas comunicaciones institucionales. Esto simplifica el diálogo porque se atiende preferentemente al emisor, a las fuentes institucionales pero poco alcanza como verdadera comunicación con sus públicos, como relaciones públicas reales.
La propuesta del pragmatismo contemporáneo de partir casi de cero en una nueva delimitación de públicos, y partir de la agrupación de las expresiones individuales, ha introducido variables funcionalistas que nos llevan a hablar de segmentos, nichos, target, públicos potenciales.... en pobres representaciones intelectuales de socialidades tantas veces dudosas. Dice Dewey
(The public and its problems, 1927) que el público es un grupo más o menos organizado de personas que identifica de modo similar un determinado roblema. Pero los mapas de públicos más desarrollados para los grandes mercados y la publicidad tampoco son precisamente exitosos si medimos comunicación y no sólo saturación y aburrimiento de los pacientes "receptores".
Los problemas y necesidades comunes son origen de agrupaciones, y probablemente sean buenos indicadores de necesidades de información en determinados colectivos. Esta vía liberal es la que curiosamente ha desvelado la existencia de las tribus contemporáneas, las minorías, la marginalidad... Pero seguimos lejos de manejar unas formas de asociación que representen los grupos y sociedades en los entornos actuales.
Más allá de la idea administrativa (o moderna) de público y de la idea liberal de colectivo (Dewey u otros), desde la retórica griega son públicos aquellos que disfrutan de un determinado género de comunicación. La épica y la novela construyeron sus públicos, como hoy lo intentan otros formatos editoriales y/o audiovisuales en expresiones masivas. La comunicación de masas conserva las debilidades y limitaciones de la comunicación institucional moderna y de la comunicación generalista con audiencias indefinidas y heterogéneas.
En estos años además se está reduciendo el concepto liberal de público a usuarios de determinados dispositivos o plataformas tecnológicas. De la socio-psico-demografía del mercado hemos pasado a un tecnologismo. La generación de postguerra, los baby-boomers y las otras denominaciones para las clases medias globales que utilizábamos antes se han convertido ahora en generaciones digitales (en ComuniSfera 11 junio 2007).
Entre las formas orientales o rurales (occidentales) de agrupación social hasta la comunidades de prácticas y de intereses en una o varias generaciones digitales hay tantas diferencias que casi no se pueden comparar. En aquellos rasgos comunes que encontremos aparecen las características de la comunidad. En una parte institucional, en otra voluntaria y libre, con afinidad de géneros y formas comunicativas, ahora cercana en su soporte tecnológico. Utilicemos este herencia fragmentaria para llegar a las comunidades, incluso a las comunidades virtuales como modo de reactivar sentidos menos difusos de público. No se trata de sustituir o intercambiar los contenidos. El objetivo es dotar a l@s comunicador@s de las capacidad de encontrarse y escuchar a colectivos que necesitan información en su demanda de servicios.
Creo que con esta sensibilidad hacia los esas comunidades y públicos, la misión y la comunicación de las organizaciones recupera el norte y el aplomo para informar del que no siempre gozan.
Actividad: identificar y caracterizar públicos (en el sentido propuesto) que podamos distinguir en nuestros entornos sociales y digitales más habituales.
Juego: identificar las alusiones en este post sobre los posibles públicos del diario Público (ComuniSfera 19 oct 07).


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